viernes, 1 de julio de 2011

UNA DENUNCIA DEL CAPITALISMO DEPREDADOR

Ando leyendo estos días un libro extraordinariamente revelador, "Manipulados", de John Perkins, quien se define a sí mismo como "ex-gánster económico", y que documenta de forma aterradora el proceder de las mega-corporaciones que han venido moldeando el mundo en que vivimos a la medida de su codicia:

"Yo fui un gánster económico (GE) y formé parte de ese cuerpo de modernos pistoleros que protengen los intereses de las grandes multinacionales y de ciertos sectores del gobierno estadounidense. Tenía un cargo con nombre rimbombante -economista jefe- y disponía de una plantilla de economistas, asesores de gestión y analistas financieros de primera fila que realizaban unos informes impresionantes y que parecían legítimos, aunque mi auténtico trabajo consistía en engañar al Tercer Mundo y saquearlo.

Los GE trabajan de muchas maneras, pero nuestra tarea más común era identificar países que tuvieran recursos codiciados por nuestras empresas. Luego, seducíamos, sobornábamos y extorsionábamos a sus dirigentes para que explotasen a su propia gente, aceptando préstamos que esos países nunca podrían devolver, privatizando sus activos nacionales, haciendo legal la destrucción de frágiles ecosistemas, y, por último, vendiendo a precio de saldo a nuestras empresas esos ansiados recursos. Cuando los dirigentes se resisten, son derrocados o asesinados por chacales de la C.I.A."

Ese fue el destino de Omar Torrijos en Panamá, Hohammed Mossadegh en Irán, Jacobo Arbenz en Guatemala, Achmed Sukarno en Indonesia, Patrice Lumumba en el Congo, Salvador Allende en Chile, Jaime Roldós en Ecuador, y tantos otros ... El éxito en el "modus operandi" de este gansterismo llevó finalmente a aplicar la misma estrategia en E.E.U.U y Europa, donde Islandia, Grecia, Irlanda y Portugal han sido las primeras víctimas. El precio pagado, una forma tan abusiva e insostenible de capitalismo que ha terminado por desatar la actual crisis económica, y que el autor, enormemente pesismista, califica de "vanguardia de un tsunami global".

Perkins experimentó progresivamente una toma de conciencia de hacia dónde iban las cosas, y decidió pasar a denunciar el mismo sistema al que había contribuído. Hoy es fundador y director de las organizaciones Dream change y Pachamama Alliance, en favor de la paz y la sostenibilidad. Su libro es un documentado y estremecedor alegato en pro de un futuro más justo, y una llamada a la responsabilidad de todos nosotros como consumidores. Con nombres propios y datos concretos, nos interna en los más oscuros recovecos de un sistema que practica la depredación global. Además es de justicia reconocer su amenidad, ejemplificada en pertinentes ironías ("economía troll", "culto al consejero delegado", "capitalismo de baratijas", ...) y en la sencilla manera en que contrapone las teorías económicas de Keynes y Friedman.

“Llevamos mucho tiempo mirando hacia otro lado –dice el autor-. No quisimos ver más allá de nuestras carteras. Mientras, la gente sufría abusos en las fábricas de Nike en Indonesia o de Coca-cola en Colombia. No quisimos oler el humo que ahogaba las ciudades chinas donde nuestros artilugios eran fabricados. Preferimos creer en un sistema donde millones de niños trabajaban como esclavos en condiciones infrahumanas. Donde un continente, África, gastaba cuatro veces más en el pago de deudas que en asistencia médica. Hoy, padecemos sus consecuencias: nos encontramos presos en una jaula de deudas.”

Nos toca a nosotros decidir. ¿Queremos vivir en un mundo gobernado por unos cuantos millonarios que agotan los recursos del planeta para satisfacer sus apetitos insaciables? ¿Vamos a soportar más deudas, privatización y mercados al servicio de ladrones de guante blanco que actúan al margen de cualquier regulación? ¿Criaremos a nuestros hijos en un mundo donde menos del 5 por ciento de la población consume más del 25 por ciento de los recursos? ¿O vamos a exigir una economía social y medioambientalmente sostenible, basada el tipo de organizaciones que participa en los mercados verdes o que se compromete con el comercio justo? ¿Un mundo que promueva energías limpias y economías locales? La respuesta no la tiene Barak Obama. Ni ningún otro político. Nosotros tenemos la última palabra.

Solo me queda recomendar encarecidamente su lectura, que tantas claves ofrece para interpretar las causas de la crisis actual y sus posibles soluciones

John Perkins: "MANIPULADOS", Ediciones URANO, Barcelona 2010.

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