martes, 21 de octubre de 2014

CARTA ABIERTA A MARIANO RAJOY


Seré breve señor presidente, no por respetar su preciado tiempo sino por no perder un solo segundo del mío, al menos ningún segundo más del los estrictamente necesarios para exponerle una cuestión que me preocupa y repercute en la ciudadanía. Me gustaría, señor Rajoy, que ante el último escándalo de corrupción y estafa que le ha estallado en las narices a usted y a los contribuyentes (me refiero a las tarjetas black), actuara como lo haría un presidente de talla de esos que transmiten seguridad, en vez de incomodarnos con sus pasmadas ausencias, dedicarse a leer con apática retórica lo que otros le escriben y repetir los mantras que sus asesores le embuten a modo de consignas partidistas más que gubernamentales.

Le censuro, señor Rajoy, la esquiva actitud que usted y su gobierno han adoptado ante el escandaloso caso de las tarjetas opacas de Caja Madrid, y en especial al trato preferente que le están otorgando al militante del Partido Popular, señor Rodrigo Rato; por ello, como ciudadano que paga sus impuestos, le exijo que se defina ante esta nueva inmoralidad que nos encumbra una vez más en el podio de la corrupción convirtiéndonos en un hazmerreír y el país que mas impunidad confiere a quienes malversan el dinero público en toda la Europa democrática.

Soy consciente de su gran dificultad para actuar con rapidez y energía en los casos que requieren tomar decisiones contundentes, por ello me he tomado la licencia de sugerirle dos opciones que le pueden ayudar a afrontar la realidad y manifestar sin ambages cual es su postura ante el escándalo protagonizado por el exministro Rato, a quien el juez Fernando Andreu le ha impuesto una fianza millonaria en euros, tanto a él como a su compinche Miguel Blesa.

La primera opción que le ofrezco es bien sencilla; se la están pidiendo a gritos incluso desde dentro y de su partido y se trata de expulsar al señor Rato del PP, una acción que le conferiría una imagen de autoridad presidencial que le vendría muy bien siendo que su aceptación popular es paupérrima.

La segunda opción es más delicada aunque tal vez le sea más fácil de tomar, pues ya ha recurrido a ella con los apoyos incondicionales que históricamente viene ofreciendo a nefastos personajes como Jaume Matas, Carlos Fabra o recientemente a Luís Bárcenas. Sólo tendría que enviar desde su smartphone un mensaje al señor Rato diciéndole:

"Resiste Rodrigo, sé fuerte. Estoy a tu lado y al lado de Blesa. Nada es fácil y hacemos lo que podemos. Mañana os llamaré. Un abrazo".

Esta simple acción sería un acto de coherencia que le haría ganar puntos si, como colofón al mismo, renunciara usted a la presidencia de Gobierno y decidía convocar elecciones generales con la consiguiente disolución de las Cortes.

Piénselo bien señor Rajoy. Con esta última actuación se convertiría usted en el segundo presidente de la democracia que dimite en pleno ejercicio de sus funciones. ¿Quién le dice que, tras su valiente gesta, el futuro no le deparará el mismo reconocimiento que con el tiempo ha convertido en mito a Adolfo Suárez?

Insisto, piénselo seriamente don Mariano, pues tal acción podría darle color a su gris trayectoria y reservarle un lugar de honor en las enciclopedias del futuro. Además, considere que una retirada a tiempo para ejercer como funcionario en la plaza de registrador de la propiedad de Santa Pola de la que es usted excedente, sería un bálsamo que aliviaría el inmenso estrés que sin duda debe haber acumulado.

Con la congruencia que me caracteriza, me despido de usted sin desearle parabienes aunque, eso sí, con la esperanza de que disfrute el resto de sus días la misma suerte a la que usted y su gobierno han condenado a millones de votantes que creyeron sus mentiras electorales.

Atentamente.

Alberto Soler Montagud
Médico y escritor
(Fuente: http://lainfinitaespiral.blogspot.com.es/)

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