sábado, 25 de octubre de 2014

EL TRATADO TTIP, UNA RENDICIÓN DE LOS GOBIERNOS ANTE LAS MULTINACIONALES (1ª parte)



Susan George ofreció el 17 de marzo una conferencia en la sede de Bilbao del sindicato ELA. Ante la sala repleta, Susan George desgranó los detalles del tratado transatlántico de libre comercio e inversión (conocido como TTIP o TAFTA) que se está negociando entre Estados Unidos y la Unión Europea. "Es un asalto a la democracia que busca que sean los negocios los que gobiernen el mundo". Aquí tienes el resumen de la conferencia y el audio original en inglés.

Hoy os voy a dar muchas malas noticias, pero voy a empezar con una buena: vamos a ganar esta lucha. Para conseguir la victoria debemos utilizar la estrategia del vampiro: sacar a la luz lo que se está negociando, para matar su plan.

El tratado tiene consecuencias dramáticas para los y las trabajadoras, para cualquier persona que pueda caer enferma, para los que se preocupan de la calidad de la alimentación, para las que se alarman ante el fracking ... Si hacemos conscientes a todas estas personas de lo que se está negociando, mataremos al vampiro.



Y ¡ojo! que este no es un mero acuerdo sobre comercio, es, la guinda a una estrategia que han llevado a cabo las corporaciones transnacionales durante mucho tiempo. Creen que están a punto de ganar, pero somos nosotros los que venceremos.

El origen del TTIP

Al finalizar la II Guerra Mundial se crea el GATT (General Agreement on Tariffs and Trade, Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), una mesa negociadora entre países colonizadores para rebajar los aranceles de productos industriales, con la intención de ir profundizando en la liberalización del comercio. Las corporaciones transnacionales no tomaban parte en estas negociaciones, hasta que en la década de los ochenta, alguien, no sé quién, decidió lo contrario.

De esta primera mesa surge en 1994 la OMC (Organización Mundial del Comercio) con la intención de ampliar la liberalización a más ámbitos. Las transnacionales acogieron de forma muy entusiasta el nacimiento de esta organización, pero en seguida se dieron cuenta que no daba los frutos esperados, porque se necesitaban consensos muy complicados para poder avanzar.

Con el objetivo de superar este parón, las transnacionales promovieron los acuerdos bilaterales y multilaterales con Europa y Estados Unidos. Aunque fueran acuerdos de ámbitos geográficos más pequeños, esta estrategia tuvo éxito, ya que, a parte de firmar más de 3.000 acuerdos, se consiguió incluir acuerdos de inversión en los de comercio.

Por ejemplo Estados Unidos decía a Ecuador, a Perú, o a otros pequeños países: si no ponéis en marcha estas políticas de ajuste, no invertiremos en vuestro país. Estas amenazas, y el miedo al aislamiento, llevaron a muchos países pequeños a firmar acuerdos con Estados Unidos, y a profundizar en la liberalización del comercio. De esta forma, las transnacionales consiguieron superar el inmovilismoa de la OMC.

El inicio del TTIP (Transatlantic Trade and Investment and Partnership, Asociación Transátlantica de Comercio e Inversiones) se puede situar en 1995, cuando las corporaciones transnacionales de Europa y Estados Unidos, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y el Comité Europeo de Comercio ponen en marcha el Transatlantic Business Dialogue (Diálogo para el Comercio Transatlántico).

Este Transatlantic Business Dialogue fue impulsado por las multinacionales con la intención de establecer una relación directa y fluida con los gobernantes. En esta mesa participaban más de setenta directivos de transnacionales de diferentes sectores, bajo el lema: acordado por nosotros, aceptado por todos. “De estas cosas sólo entendemos nosotros, vosotros permaneced callados” es lo que piensan estos empresarios, y para conseguir sus fines actúan como un gran lobby. De esta forma los dueños de las multinacionales consiguen todo lo que quieren, por ejemplo, de la Comisión Europea. El documento sobre la competitividad europea, redactado por ellos, fue aceptado por la Comisión y ahora ese documento se ha convertido en ley. Lo mismo ocurre al otro lado del Atlántico. Para que os hagáis una idea, la Cámara de Comercio de Estados Unidos gasta 136 millones al año de dólares para trabajos de lobby.

Nos dicen que el objetivo es acelerar la integración entre Europa y Estados Unidos. Pero ¿quién ha dicho que los europeos queramos integrarnos con Estados Unidos? ¿Alguien ha votado sobre este asunto? No. Alguien del consejo creado por las transnacionales ha decidido que hay que eliminar las regulaciones para conseguir la armonización entre los dos territorios, en un proceso sin fin. Esto es un peligro extraordinario para la democracia.

¿Qué es el TTIP?

El TTIP busca integrar modelos de seguridad en alimentos, medicinas, transgénicos y fracking, propuestas de estabilidad financiera, liberalización de capitales para la inversión, privatizaciones, vías de bloqueo para nuevos impuestos (por ejemplo, el que queremos implantar para las transacciones financieras) y para dificultar mejoras en la legislación laboral, sistemas para destruir la negociación colectiva, medidas para frenar propuestas que impulsen la seguridad climática ...

Esto es lo que sabemos, ya que nadie conoce el contenido concreto de las negociaciones, ni siquiera nuestros legisladores. La mesa negociadora se reúne cada mes y nuestros gobernantes no saben de qué se está hablando. Es un claro ataque a la democracia. Daos cuenta de que este acuerdo afecta a 800 millones de consumidores, a la mitad del PIB mundial y al 45% del comercio mundial... Es una barbaridad. Lo que buscan es controlar el comercio para favorecer los intereses de las grandes corporaciones, es decir, que los mercados gobiernen el mundo. Y, al mismo tiempo, es una forma de presionar a China para que sus políticas también adopten la misma dirección.

(Fuente: http://www.mrafundazioa.org/)

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