martes, 2 de agosto de 2016

HASTA PRONTO



Como he venido haciendo estos últimos años, aprovecho el parón del verano para abrir un paréntesis en la publicación de esta bitácora y ocuparme de mí mismo.

La actividad de recolectar entradas, en muchas ocasiones volver a maquetarlas e ilustrarlas, pronunciarme personalmente en aquellas cuestiones en que me siento impelido a ello y contestar a numerosos comentarios (ya me gustaría hacerlo con todos, pero es materialmente imposible), algunos, por cierto, cansinos por no ser ni constructivos ni bienintencionados, ha ido creandome una profunda sensación de fatiga.

Tomo esta decisión con el ánimo de recuperar las fuerzas y las ganas, aunque presiento que esta vez voy a tardar en volver.

La Red en habla hispana cuenta con excelentes blogs que cumplen con la labor que "Astillas de realidad" se propone, y debo reconocer humildemente que muchas de ellas con más eficacia, brillantez y eficiencia, por lo que me tomo este reposo indefinido con la tranquilidad de que los lectores habituales tendrán fuentes a las que acudir.

Creo que es un buen momento para parar, cumplido el pequeño rito psicomágico de publicar el dia 1 de cada mes, como vengo haciendo desde noviembre de 2012, solo "noticias" risueñas o humorísticas. ¡Ojalá no hubiera otras!

Solo me queda agradecer a los lectores, habituales u ocasionales, el tiempo dedicado a este espacio. Ha sido un placer intentar cumplir con el lema que preside el blog. Espero, aunque sea en momentos puntuales, haberlo logrado.

(posesodegerasa)

lunes, 1 de agosto de 2016

¿CUÁNTO VALES?




Un día un sabio maestro recibió la visita de un joven que se dirigió a él para pedirle consejo:

- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro sin mirarlo, le dijo:

- Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después ... y haciendo una pausa agregó: - si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

- E... encantado, maestro - titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

- Bien -asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y al dárselo al muchacho, agregó:

- Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, quienes lo miraban con algún interés. Pero les bastaba el escuchar el precio del anillo; cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Triste, subió a su caballo y volvió a donde el maestro se encontraba:

- Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- Qué importante lo que has dicho, joven amigo -contestó sonriente el maestro- . Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

- ¡58 MONEDAS! -exclamó el joven.

- Sí, -replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente ...

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

(Fuente: http://genial.guru/)

¿CÓMO SUENA EL NÚMERO "PI"?


"Pi" es la relación entre la longitud de una circunferencia y su
diámetro. Es una constante en geometría euclidiana

Para acordarse de todos los dígitos del número PI, el artista David Macdonald decidió convertir cada dígito en una nota en la escala de A menor para así poder tocarla con el piano.

Asegura que ahora puede escuchar esta increíble melodía en su cabeza, lo que le permite acordarse de todos los números en orden.

El compositor toca la melodía del número PI con la mano derecha, mientras que añade las armonías con su mano izquierda.

Durante el vídeo pueden visualizarse algunos datos interesantes sobre el número PI.



Algunos de los datos más curiosos sobre el número PI que menciona el vídeo:

El símbolo π fue introducido por William Jones en 1706.

1 billón de dígitos del número π impresos en una fuente a tamaño 12, atravesaría desde Nueva York hasta Kansas.

El récord calculando π en 2010, es 5000 veces más largo, 5 trillones de dígitos.

Los dígitos del número PI nunca se repiten, sin embargo no son números al azar.

El día del número π se celebra cada año el 14 de Marzo … 3/14.

(Fuente: http://rolloid.net/)

HUMOR EN LA RED