jueves, 12 de enero de 2017

LA MASACRE DE FLORIDA, RÉPLICA DE UN CRIMEN EN EL OTRO EXTREMO DEL MUNDO



Nuevos datos explican la matanza efectuada por el soldado portorriqueño Esteban Santiago en el aeropuerto de Florida. Sí, recuerda que el ex-veterano volvió de la guerra de Irak, y acabó internado en un psiquiátrico, a donde llegó diciendo que el FBI le obligaba a ver vídeos del Estado Islámico y que no podía controlar su pensamiento.

El último informe de Sorcha Faal revela información procedente de los servicios secretos de la república de Bielorrusia (aliada de Rusia) donde una enfermera kazaja de 29 años mató a la madre superiora de un convento, Vasilisa, el día anterior a la masacre de Florida.

De acuerdo a estas informaciones, esta enfermera estuvo trabajando en el año 2013 en un hospital de Minsk (Bielorrusia) dentro de un programa de colaboración con el gobierno de Kazajastán. Dos años después, se marchó a la ciudad norteamericana de Reston, Virginia (con abundante población kazaja), donde fue contratada dentro de un programa médico secreto del ejército denominado Military Accessions Vital por the National Interest (MANVI), siendo destinada a la base Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska.

Allí en Alaska, es donde los caminos del soldado portorriqueño Esteban Santiago y la enfermera kazaja (cuyo nombre no se detalla) se encuentran, pues la enfermera consideraba al portorriqueño su “paciente favorito”.


El caso es que los servicios secretos bielorrusos tienen constancia de que la enfermera kazaja regresó a Bielorrusia el 29 de noviembre del pasado año 2016, buscando protección espiritual en el monasterio de Santa Ksenia en Belarus, donde confesó “haber cometido crímenes contra Dios al haber participado en torturas y daños mentales sobre jóvenes soldados a las órdenes de la Agencia Central de Inteligencia”, más conocida como la CIA.

La madre Vasilisa, abadesa del monasterio de Sta. Knesia
Siempre según el relato de las fuentes bielorrusas que informan al personaje que se esconde bajo el apelativo “Sorcha Faal”, tras unos días en los que la enfermera kazaja encontró sosiego espiritual en el convento, su salud mental se vino abajo y empezó a acusar a la CIA de controlar su mente, ya que tanto ella como su paciente favorito, de nombre Esteban, “habían sido programados para asesinar”.

El día 5 de enero, haciendo realidad su propia profecía, la enfermera asesinó a cuchilladas a la madre superiora del convento entre gritos de “¡Esteban es el siguiente, Esteban es el siguiente!” y un día después, a miles de kilómetros de distancia, su “paciente favorito”, Esteban Santiago, se lió a tiros en el aeropuerto de Fort Laudardale, Florida, entre gritos de que la CIA controlaba su mente.

Funeral de la madre Vasilisa en Belarus

De acuerdo a los datos de la inteligencia rusa, y en contra de la versión oficial, Santiago continuaba siendo miembro del ejército cuando efectuó el tiroteo. Los datos que obran en su poder demuestran que la enfermera y el soldado coincidieron en la base de Anchorage, Alaska, y que éste fue trasladado a un psiquiátrico tan sólo siete horas antes de que la enfermera se marchara a Bielorrusia, tras haber confesado al FBI lo que la CIA le estaba haciendo. Según su opinión, el asesinato cometido por la enfermera fue el detonante del tiroteo efectuado por el portorriqueño, en una suerte de doble fenómeno catalizador Programa Monarch-MK Ultra.


Por si todo esto fuera poco, la monja asesinada, la madre Vasilisa, no era una cualquiera, sino la principal especialista en las profecías de Santa Odilia de Alsacia, una profetisa del siglo VII, a partir de cuyos vaticinios había advertido de que el reciente descubrimiento del asteroide WF9 era el signo del desencadenamiento de las guerras del Anticristo anunciadas por la santa francesa siglos atrás.

(Visto en Rafapal)

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