miércoles, 31 de enero de 2018

ESCARBANDO EN LA "VIOLENCIA DE GÉNERO"



Día a día, el mensaje que nos llega de los medios de comunicación y de las redes sociales, así como de políticos y de diversos colectivos, especialmente feministas, es que la violencia de género es la lacra. Llegan incluso a compararla con el terrorismo, como si los hombres se hubieran organizado para llevar a cabo una guerra, para generar un clima de terror que intimide a las mujeres. Pero si se hace un esfuerzo, si uno decide ir un poco más allá de lo establecido y de lo políticamente correcto, encontrará noticias y literatura variada que trata la violencia de pareja como un problema bidireccional, no como una permanente agresión del hombre a la mujer.

Seguramente, la respuesta de una gran mayoría es: “las mujeres sufren más” o “cada año mueren más y más mujeres” o “ahí están los datos que lo demuestran”. Los datos son esos valores estadísticos que todo el mundo dice conocer pero que, aun estando al alcance de un clic, a la hora de la verdad pocos analizan y contrastan. Esto permite que se mantenga una mentira que, repetida mil veces, acabe por convertirse en “la verdad”.


Hace poco, un medio de comunicación digital se hizo eco de un estudio publicado en la revista Gaceta Sanitaria, que aseguraba que el 44,6% de los jóvenes ha sufrido alguna situación de violencia de pareja sin ser consciente de ello. Pero declara haber sido agredido por su pareja … el triple de hombres que de mujeres, un resultado que contradice lo que a diario se escucha. Cabe preguntarse entonces ¿por qué no se difunden los estudios como éste? ¿Por qué la sociedad cree las cifras contrarias? ¿Por qué sólo se habla de la violencia de género? ¿Cuál es realmente la lacra?

El precio de una vida en función de su sexo

La violencia de género hace referencia a los daños que sufre una mujer por su pareja, o expareja heterosexual, es decir, por un hombre. Se considera que las humillaciones y vejaciones que sufre ella son superiores, peores, a las que pueda sufrir un hombre a manos de su mujer. Por no hablar de los menores, cuyo sufrimiento se menosprecia aun siendo pequeñas vidas inocentes porque prima siempre la mujer, “siempre oprimida”. Sin embargo, cualquier tipo de violencia es una lacra; ninguna de sus expresiones es peor o menos devastadora que otra.


Es evidente que los genocidios o las guerras son con mucho las peores catástrofes de todas, porque acaban con la vida de gran número de personas y dejan horribles secuelas a otras muchas. Pero cuando hablamos de violencia interpersonal, del tú a tú, debemos considerar igual de dañinas las secuelas de cualquier violencia, ya sea contra una mujer, un hombre, un menor o una persona mayor. La vida de cada persona no tiene un precio distinto, o al menos no debería tenerlo. Cualquiera que haya sufrido los estragos de la violencia en casa sabe lo doloroso que es para todos, para la víctima, pero también para quien es testigo; incluso es doloroso para el agresor, pero este es un tema a tratar otra ocasión.

Para analizar los daños de la violencia en las relaciones íntimas o afectivas (pareja, hijos, abuelos) hay que valorar no ya si quien la sufre es hombre o mujer, si tiene 10 o tiene 80 años, sino las secuelas que deja en la víctima. Encontraremos así mujeres y hombres que sufren secuelas temporales y otros que convivirán con ellas de forma crónica, toda la vida; niños que olvidarán y otros que desarrollarán una tendencia a imitar estas conductas tan dañinas; abuelos que harán un esfuerzo por salir adelante y otros que callarán o, en el peor de los casos, decidirán poner fin a sus vidas. Nos encontraremos con personas que, dentro de sus habilidades, y en función de las circunstancias que les rodean, podrán seguir adelante de mejor o peor manera, más rápida o más lentamente.

En todos lo casos hablamos de relaciones entre personas, en ocasiones conflictivas, porque ¿quién no ha dejado de hablar a su pareja tras una discusión o ha desaparecido unas horas, tal vez días, sin dar explicaciones? ¿Quién no ha notado alguna vez que sus sentimientos eran ignorados o, a su vez, ha ignorado los de su pareja? ¿Quién, de alguna manera, no ha invadido el espacio de la otra persona “por su seguridad”? ¿Quién no ha dado nunca un empujón o un grito en una discusión? ¿Quién no se ha sentido menospreciado por su pareja, hijos o nietos?

Todos y cada uno de estos comportamientos, y otros muchos, a los que podemos quitar importancia, son pequeñas muestras de violencia. Sí, de una violencia no tan evidente, no tan visible ni tratada en los medios de comunicación, pero que, con el tiempo, puede ser muy dañina. En definitiva, estos comportamientos son la semilla de manifestaciones más cruentas, porque provocan el desapego en las relaciones afectivas y la pérdida de respeto hacia el otro. Esta es la lacra silenciada en las relaciones entre iguales, la humillación, el desapego y el descuido al que, consciente o inconscientemente, sometemos y nos someten nuestros padres, nuestros hijos … nuestras parejas, sean hombres o mujeres.

Aun así, los poderes establecidos seguirán manteniendo que la mujer, por ser mujer, sufre siempre más. Idea a la que también se suscribirá la mayoría sin detenerse unos instantes a preguntarse por qué sólo se habla de la violencia de género. Sentenciarán que esa violencia es la lacra de la sociedad. Entretanto, el verdadero daño estará en la ocultación de las demás formas de violencia, en el silencio de la sociedad ante la que sufren los niños, nuestros padres, hermanos o abuelos, sin olvidar desde luego la que sufren las mujeres. En definitiva, la lacra es la complicidad de los medios de comunicación, los políticos, los colectivos y el conjunto de la sociedad, para seguir discriminando el valor del sufrimiento en función del sexo.

Cuca Casado
(Fuente: https://disidentia.com/)

CÓMO DOMINAR A UNA SOCIEDAD SIN TENER OPOSICIÓN



Diseñar técnicas a través de las cuales modificar la conducta de la población de manera que se consideren beneficiosas. Una dictadura,sin lágrimas. La Ingeniería social es un término empleado en ciencias políticas en un doble sentido. Primero: esfuerzos para influir actitudes; relaciones y/o acciones sociales en la población de un país o región y, segundo, una manera de implementar o aproximar programas de modificaciones sociales. Ambas acepciones implican tentativas a gran escala, sea por gobiernos o grupos privados.

A pesar que por varias razones, el término ha sido imbuido de connotaciones negativas es necesario notar que, de hecho, toda ley y tentativa de organización social o civil -incluyendo Ordenamiento jurídico y territorial- tiene el efecto de cambiar el comportamiento y puede considerarse "ingeniería social". Las prohibiciones de asesinato, violación, suicidio, de tirar residuos en lugares indebidos, etc, son todas políticas destinadas a modificar comportamientos que son percibidos como indeseables. En la jurisprudencia británica y canadiense, se acepta que cambiar actitudes públicas sobre un comportamiento es una de las funciones claves de las leyes prohibitivas. Los gobiernos también influyen el comportamiento más sutilmente, a través de incentivos y desalientos incorporados, por ejemplo, en sus políticas impositivas.

Etiquetar una política como "ingeniería social" es a veces una cuestión de intenciones o percepciones. En la actualidad, el término se emplea con más frecuencia por parte de la derecha política para referirse al uso que, a su juicio, hace la izquierda de la ley o del poder político para tratar de modificar aspectos de las relaciones de poder social o la conducta o del comportamiento privado de las personas: por ejemplo, respecto a relaciones entre hombres y mujeres, o entre diferentes grupos étnicos o respecto a la salud individual. Los políticos conservadores en los Estados Unidos han acusado a sus oponentes de ingeniería social a través de su promoción de la corrección política, en la medida que se intenta cambiar las actitudes sociales al definir los lenguajes o actos aceptables e inaceptables. El conservadurismo y la derecha política también han sido acusados de intentos de ingeniería social, por su promoción de costumbres sociales "de orden" y conductas derivadas de consideraciones morales o religiosas en relación al comportamiento privado de las personas, tales como la abstinencia sexual, y por tratar de hacer al ser humano más competitivo y egoísta que lo que sería por naturaleza.

martes, 30 de enero de 2018

¿ ESTÁ PREPARANDO LA ÉLITE UN ATAQUE DE FALSA BANDERA EN LA SUPERBOWL DEL PRÓXIMO DOMINGO 4 DE FEBRERO?



Comienzan a aparecer indicios que nos hacen pensar que un inminente ataque de “falsa bandera” podría estar preparándose para la Superbowl 2018, un evento deportivo y mediático que tendrá lugar el próximo dia 4 de febrero en el US Bank Stadium de Minneapolis.


En un exhaustivo análisis, el prestigioso medio alternativo estadounidense “Veterans Today”, nos ofrece una serie de casualidades inquietantes.

En primer lugar, mientras que la sede de la Superbowl 2018 ya estaba decidida desde hace 4 años, la empresa de seguridad que prestaba sus servicios en el US Bank Stadium ha sido despedida hace tan solo 4 meses, siendo sustituida por una importante empresa de seguridad relacionada con los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos: la G4S Secure Solutions.

“G4S Secure Solutions” es proveedor de seguridad habitual de los gobiernos estadounidense y británico.

El supuesto asesino de la masacre de Orlando era un ex-empleado de esta empresa de seguridad.

Y Trump en privado ha hecho recientemente unas inquietantes declaraciones a sus principales colaboradores, que podrían dar a entender que un gran ataque de “falsa bandera” es inminente en los Estados Unidos.

Trump ha construido su carrera política en la islamofobia, el nacionalismo rabioso, la fanfarronada machista ... y, en los últimos meses, la brutalidad nuclear. Lo mejor que le podría pasar, tal vez lo único que podría salvar su presidencia, sería una gran bandera falsa atribuida al terrorismo islamista que, de ser lo suficientemente grande, le posibilitaría asumir poderes casi dictatoriales y poner fin a los ataques a su ego sensible y narcisista.

Además, los dos equipos que jugarán la Superbowl 2018 (New England Patriots y Philadelphia Eagles) llevan el nombre de dos símbolos del patriotismo norteamericano: el propio término "Patriotas" los actuales campeones y el águila del escudo nacional los aspirantes. A nivel simbólico un atentado en la Superbowl sería sentido como un ataque en toda regla a los emblemas y el modo de vida de la nación.

Algo se está cociendo dentro del “estado profundo estadounidense” vasallo de la élite oscura global. ¿Ataque de falsa bandera a la vista en los E.E.U.U.?.


La sede se conocía hace 4 años, el evento es el 4 de febrero y la empresa de seguridad asignada y relacionada con el “estado profundo”, es la “G4S”. Triple 4, por tanto, una referencia numerológica a “la escuela de misterio”, al poder en la sombra. Y, siguiendo con la simbología de los números, tan grata a los Illuminati, tenemos que la capacidad del estadio es de 66.655 personas.

Mas indicios preocupantes:

SMG, que gestiona los eventos del US Bank Stadium, también se encargaba del Manchester Arena, el estadio que fue objeto de un sospechoso atentado durante un concierto de Ariana Grande el pasado 22 de mayo.

Y un macro-atentado en un evento de fútbol americano ya fue representado por Hollywood en el film de Christopher Nolan "The Dark Knight Rises", siguiendo el modelo de programación predictiva mediante el que la Élite anticipa la materialización de sus proyectos:



Recordemos que durante la proyección de dicho film en un cine de Aurora, Colorado, el 20 de julio de 2012 el posible MK-Ultra James Eagan Holmes arrojó una granada de gas al interior del recinto y disparó repetidamente contra los asistentes, matando a doce e hiriendo a otras cincuenta y nueve.

El Super Bowl es el espectáculo por excelencia de una sociedad cada vez más dada al artificio y la ilusión. 100 millones de televisores sintonizarán esta 52ª edición. Debe representar una tremenda tentación para quienes orquestan banderas falsas.


Kevin Barrett, autor del artículo de "Veterans Today" que advierte del peligro, termina con este párrafo:

"Entonces, ¿sucederá este año? Ciertamente espero que no. Pero, como medida de precaución, recomendaría mantenerse alejado del US Bank Stadium y difundir este artículo por todas partes, con la esperanza de adelantarse a cualquier posible plan oscuro".

(Fuentes: https://www.veteranstoday.com/; https://dondelaverdadnoslleva.blogspot.com.es/)

2018, EL AÑO CERO DE LA GEOINGENIERÍA: DE BLANQUEAR NUBES A FINGIR VOLCANES



La manipulación climática, más conocida como geoingeniería, es quizás la máxima expresión de la arrogancia tecnológica. Bajo este sesudo término se esconde la fantasía de manipular a placer un sistema tan complejo, y no enteramente entendido, como el clima para así controlar el termostato del planeta y solucionar el (supuesto) cambio climático. Hasta la fecha, este anhelo onírico parecía ser patrimonio exclusivo de un puñado de científicos iluminados.

En realidad la mayoría de la comunidad científica continúa hoy rechazando estas ideas, pero la cosmovisión de un planeta en el que se pueda reducir artificialmente la concentración del CO2 atmosférico o se pueda manejar la cantidad de radiación que llega a la tierra para modular la temperatura según convenga se abre paso en el pensamiento oficial y gana peso político. Se vislumbra todo un cóctel de técnicas que permitan de forma ideal aumentar y/o reducir a demanda lluvias aquí o allá. La pregunta inmediata es: ¿según convenga a quien? Porque la mayoría de los modelos hablan de efectos "colaterales" negativos distribuidos de forma muy desigual, de forma que los países del sur –quienes menos han contribuido al problema– se llevarán la peor parte.

Hace unas cuantas décadas, cuando el calentamiento global aun no tenía nombre, una conocida empresa petrolera se anunciaba con la imagen de un gran iceberg, sacando pecho de capacidad tecnológica para fundir siete millones de toneladas de hielo al día. En efecto, el publicista se lució. De forma premonitoria y desgraciadamente muy acertada, en 2017 la extensión de la capa de hielo en ambos polos se encuentra en mínimos históricos según la NASA. En el mismo tono prepotente hace no tantos años un conocido oceanógrafo afirmaba “dadme un tanque de hierro y os daré una edad de hielo”, en alusión a una técnica de geoingeniería conocida como fertilización oceánica, consistente en arrojar partículas de hierro al mar para crear explosiones poblacionales de algas que, al capturar CO2, podrían ayudar a enfriar el planeta.

En todos estos años, las propuestas para controlar el clima han sido variopintas, y muchas parecen sacadas de películas de ciencia ficción. Generar con máquinas burbujas en el océano que espumen la superficie para blanquearla y aumentar así su reflectividad; modificar genéticamente las plantas para "mejorar" su capacidad fotosintética –se ve que las pobres dejan bastante que desear en eficiencia– y ya de paso producir más grano y "solucionar" el hambre mundial, matando dos pájaros de un tiro; cubrir el hielo polar con micropartículas de plástico para evitar que se funda; engordar las capas polares bombeando encima hielo artificial (la lógica aplastante nos indica que si el hielo se funde, lo suyo es "hacer" más hielo); lanzar miles de espejitos flotantes a la estratosfera durante años; inyectar partículas de azufre que imiten el efecto de los volcanes para "oscurecer" el cielo y que así penetre menos luz...

Hay algunas especialmente contraintuitivas, como la idea de talar bosques boreales (es decir, ¡eliminar una fuente natural de captación de CO2 como son los árboles!) en zonas que habitualmente quedan cubiertas de nieve, para que esta se deposite en forma de manto blanco uniforme en el suelo y refleje mejor la luz.

Como decimos, el carácter de estas iniciativas hasta ahora ha sido marginal. Sin embargo el momento climático ha cambiado y nos hayamos en un momento de crisis global acuciante en el que las costuras del planeta están reventando. Con fenómenos metereológicos extremos y migraciones ambientales abriendo telediarios día sí y día también, empieza a considerarse este asunto muy en serio, aunque, eso sí, de momento de forma totalmente inadvertida para el gran público. ¿Sabían ustedes que en 2018 están programados tres experimentos de geoingeniería? O, empezando por el principio ¿habían oído hablar de la geoingeniería antes? Pues eso.

No es casual que dos de los experimentos previstos para el año que viene vayan a tener lugar en EE UU. Y es que el momento político también ha cambiado, y la administración Trump no ve estas opciones con malos ojos. De hecho el negacionismo climático siempre se ha llevado bastante bien con la geoingeniería, que ofrece nuevas oportunidades de negocio a las corporaciones, como las derivadas de la venta del CO2 capturado, ya sea para fertilizar algas que se transformen en biocombustibles, bombardear invernaderos, a apurar, abran bien los ojos, los últimos barriles de pozos de petróleo ya explotados.

Uno de los experimentos mencionados tendrá lugar en la Bahía de Monterey, en California y consistirá en blanquear nubes inyectándoles agua de mar aumentando su tamaño y blanqueándolas para que reflejen mejor la luz solar. Paradójicamente el investigador principal y promotor de esta empresa fue uno de los inventores años atrás de las impresoras de inyección: en esta ocasión se trata de "imprimir" nubes blancas a capricho en el cielo. Otro experimento, denominado SCoPEx, tendrá lugar en Tucson, Arizona. Promovido por la Universidad de Harvard y patrocinado como el anterior por Bill Gates, entra dentro de la modalidad denominada como Inyección Estratosférica de Aerosoles (SAI, por sus siglas en inglés), es decir, la "imitación" del polvo volcánico antes mencionada. Un tercer experimento programado en la Bahía de Hudson (Canadá) pretende cubrir el mar con microperlas de cristal reflectivas.

Ninguno de estos experimentos tendrá un alcance significativo. Porque realmente en la geoingeniería la fase experimental no existe. Para comprobar si una de estas tecnologías tiene el efecto deseado sobre el clima hay que desarrollarla a escala planetaria, no a pequeña escala como se plantea en estas pruebas. Desarrollar estos experimentos a escala planetaria es jugársela a todo o nada. Porque si tu tubo de ensayo en este caso es el único planeta que tienes y el ensayo te sale mal, tienes (tenemos) un problema.

Entonces, ¿qué persiguen estos experimentos? Por un lado, despejar dudas técnicas. Si mi objetivo es inyectar partículas en la estratosfera y lo quiero hacer, por ejemplo, mediante mangueras suspendidas en el aire, tengo que probar que soy capaz de suspender las mangueras, de que bombeen bien las partículas, etcétera, lo cual es muy diferente a demostrar que la inyección de las partículas provoca una reducción de temperatura en el planeta.

Pero sobre todo lo que pretenden estos experimentos es "normalizar" la geoingeniería. Actuar de rompehielos para introducirla por la vía de los hechos en la agenda política.

En realidad este nuevo escenario ya se ha empezado a asumir lentamente en el ámbito científico. Tras años de resistencia y ante la falta de un cambio de rumbo en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mundiales, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de 2014 ya asume como un hecho para la mayoría de sus escenarios que serán necesarias emisiones negativas (una retirada activa de CO2 de la atmósfera) en la segunda mitad de siglo si queremos cumplir con los objetivos climáticos establecidos, con tecnologías (como BECCS).

El propio informe reconoce que hasta la fecha estas tecnologías no se han demostrado realizables y que, de serlo algún día, los riesgos ecológicos y sociales de desplegarlas en la escala necesaria son considerables. Todo apunta además a que el próximo informe del IPCC, que verá la luz en 2022, ya considerará las técnicas de manejo de la radiación solar (como la de los volcanes o el blanqueamiento de nubes) como una opción más a tener en cuenta. Los problemas de la geoingeniería son muchos. Uno fundamental es que nos introduce en un callejón sin salida. Una vez que decidamos que para bajar artificialmente la temperatura del planeta vamos a, pongamos, inyectar partículas en la estratosfera, tendremos básicamente que seguir haciéndolo siempre (suponiendo que funcione), porque en el momento en que dejemos de hacerlo la temperatura subirá de forma abrupta por todos los GEI que habremos seguido acumulando.

Y precisamente ese es otro de los problemas fundamentales. Que al proporcionar una "solución" mucho más cómoda al problema climático desviaremos la atención de lo verdaderamente importante: cambiar el modelo socioeconómico que nos ha traído a este sinsentido en el que nos encontramos. Porque cuando enumeramos las formas posibles de solucionar el problema climático (retirar CO2 de la atmósfera artificialmente, mejorar la capacidad de los sumideros naturales de hacer lo propio, dejar escapar más radiación de la tierra, reducir la cantidad de radiación solar que llega…) se nos olvida una fundamental que ataja el problema por lo sano: dejar de emitir CO2.

En lugar de mirar la realidad de frente, se huye hacia delante en una falsa lógica de la inevitabilidad, según la cual, si lamentablemente estamos, como parece, cambiando el clima "sin querer", ¿porqué no cambiarlo para bien de forma intencionada mediante la geoingeniería? Y es ahí donde la ingeniería climática se revela no solo como un proyecto técnico, sino también y sobre todo como un proyecto político que busca de forma desesperada mantener el statu quo. Plantear un cambio brutal en la forma que nuestra especie interacciona con la biosfera precisamente para que nada cambie. Y además hacerlo de espaldas a la ciudadanía, sin debate social. Hay quienes afirman que el tiempo de la democracia ha concluido ante su ineficacia para afrontar el reto climático. La geoingeniería parece empezar a dar forma a esta idea.

Samuel Martín-Sosa
(Visto en https://blogs.elconfidencial.com/)

lunes, 29 de enero de 2018

EL TRÁFICO DE NIÑOS EN LA BASE INCIRLIK: CÓMO LOS ESTADOUNIDENSES COMPRABAN BEBÉS TURCOS



Los soldados estadounidenses de la base Incirlik compraban bebés de las familias pobres turcas en las cercanías de la ciudad de Adana y los llevaban a Estados Unidos. Allí, nuevas familias los adoptaban, recibían nuevos nombres y los convertían a otra religión, informa el medio Sabah.

El tema del tráfico de niños comprados por militares estadounidenses volvió a ser el foco de atención de la sociedad turca después de un programa en una cadena del país, en el que una mujer se reunía con sus hermanas que habían sido vendidas a unos estadounidenses por su padre hacía muchos años.

En aquel entonces Sabiha Berberoglu tenía 13 años. Un día, una familia extranjera llegó a su casa y trajo comida. Luego, los extranjeros se llevaron a sus hermanas Hatice y Secil. La madre nunca intervino porque no tenía suficiente fuerza de carácter para oponerse al padre de la familia, explicó Sabiha.

Dicho programa escandalizó a la sociedad turca, a lo que siguió el artículo del medio Sabah escrito por el columnista Murat Karaman que citaba los testimonios de los habitantes de Adana, quienes informaron sobre numerosos casos de compra de niños turcos por soldados norteamericanos.

"Es verdad que los militares estadounidenses compraban niños turcos. Muchas familias turcas vendieron a sus bebés a los norteamericanos. Una conocida mía había vendido a su hijo y a su hija a los estadounidenses. Compraban a los niños como si fueran mercancías en una tienda", relató Mahmud Acar, un lugareño del área adyacente a la base de Incirlik.

El entrevistado agregó que un soldado estadounidense llegó a su casa y le propuso vender a su hija -que en aquel entonces tenía un año y medio- a cambio de una considerable cantidad de dinero, pero el hombre se negó.

Los norteamericanos buscaban familias con problemas económicos, llegaban a sus hogares y proponían mucho dinero para que vendieran a sus bebés, declaró Alí Alsan, un turco que trabajó de taxista cerca de la base durante muchos años.

"En los años 1980-1990 los militares norteamericanos se llevaron a Estados Unidos muchos niños turcos", confirmó otro lugareño que prefirió permanecer en el anonimato. En aquel periodo hubo una chica que se quedó embarazada involuntariamente, pero ya era tarde para abortar, así que vendió a su bebé justo después de parirlo.

La fuente agregó que varias familias se mantuvieron en contacto con sus hijos, pero esto ya es cosa del pasado.

(Visto en http://www.elespiadigital.com/)

TAVISTOCK, CONTROL DE MASAS, LAVADO DE CEREBROS


domingo, 28 de enero de 2018

LA CAUSA DE LA "EPIDEMIA" DE INFELICIDAD



En uno de los estudios más importantes hasta la fecha, en el que participó más de 1 millón de adolescentes en Estados Unidos, un grupo de investigadores midió los niveles de satisfacción existencial o felicidad. Los resultados muestran una caída pronunciada sumamente preocupante a partir del 2012.

Los investigadores sondearon a los adolescentes y encontraron que existe una correlación entre el bienestar reportado y las actividades que realizan cotidianamente los jóvenes. Los adolescentes que pasan más tiempo con sus amigos conviviendo en persona, haciendo ejercicio, realizando actividades extracurriculares, participando en servicios, leyendo o incluso haciendo tarea son más felices que aquellos que pasan más tiempo en Internet, jugando en la computadora, en las redes sociales, texteando o viendo TV. En resumen, pasar mucho tiempo con pantallas se vincula con un sentimiento de infelicidad. De hecho, los jóvenes que pasan más de 5 horas al día frente a pantallas tienden a ser dos veces más infelices que los que sólo pasan 1.

Los investigadores notan que el 2012, la fecha desde la cual han notado una caída sustancial en la felicidad de los participantes, coincide con el momento en el que los smartphones adquirieron una popularidad global. El tiempo en línea se duplicó del 2006 al 2016.

La profesora Jean Twenge, una de las autoras del estudio, señala que, aunque existe la posibilidad de que las personas ya infelices busquen actividades frente a una pantalla, existe un creciente número de investigaciones que sugieren que de hecho existe una relación de causalidad entre ambos fenómenos, y que estas actividades pueden producir por sí mismas estados de infelicidad o insatisfacción: "Si quisieras un consejo basado en este estudio sería: deja tu teléfono y ve a hacer algo más -casi lo que sea-".

Es importante mencionar que estos datos no son exclusivos de los adolescentes. En el caso de los adultos existen datos que muestran también una diminución del bienestar. Los adultos de más de 30 años están menos felices que hace 15 años y tienen menos sexo. Aunque pueden existir muchos factores, sin duda uno a considerarse es que los adultos también está pasando más tiempo en actividades de pantalla y menos tiempo cara a cara con otras personas.


Por último, hay que mencionar que el estudio notó que las personas más felices no eran las que no usaban nada de medios digitales, sino los que los utilizaban poco (menos de 1 hora al día). Como en todo, la moderación es la clave.

(Fuente: Pijamasurf; visto en https://periodismo-alternativo.com/)

LA O.N.U. Y SUS FRACASOS EN LA TAREA DE GARANTIZAR LA PAZ



Fundada en 1945, cuando Europa apenas estaba levantando los escombros de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de las Naciones Unidas pretendía ser un foro internacional para alcanzar la paz. La idea no sonaba nada mal, en particular porque luego de dos grandes conflictos bélicos y aproximadamente 55 millones de muertos o desaparecidos (Putzger, 1979), la noción de resolver conflictos sin tener que recurrir a las armas era casi tan tentadora como ponerle un freno definitivo al belicismo alemán.

Ya la Sociedad de Naciones había propuesto algo similar en 1920 después de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, tras una serie de eventos desafortunados (como la Segunda Guerra Mundial), fue disuelta en 1946. Sin embargo, el mundo consideraba que valía la pena darle una nueva oportunidad a la promoción de la paz y la resolución de conflictos de forma no bélica. Para ello necesitaba de un organismo internacional más incluyente que, contrario a su predecesor, no sirviera nada más de adorno.

Ruanda, el Congo y otros países de Africa ejemplifican la inoperancia de
unas "misiones de paz" que frecuentemente se limitan a dar testimonio de
matanzas atroces cuyas salpicaduras evitan los cascos azules. Eso, cuando
no agravan más la situación, como en la crisis humanitaria de Haití

Así nació la ONU, el mayor organismo internacional que existe actualmente, con 193 países miembros. Desde entonces, la organización ha tenido éxitos importantes como la constitución de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la creación de los Cascos Azules y diversas mediaciones para evitar la escalada de conflictos regionales. Sin embargo, también ha tenido fracasos memorables, como los siguientes:

Invasión de Checoslovaquia

El 20 de agosto de 1968, la URSS invadió Checoslovaquia amparada en el Pacto de Varsovia. Canadá, Dinamarca, Francia, Paraguay, Reino Unido y Estados Unidos solicitaron una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para definir qué plan de acción seguir. Durante el evento Jan Muzik, entonces embajador checoslovaco, denunció tanto la llegada de los soviéticos a su país como los métodos que se habían utilizado contra su pueblo. Sin embargo el embajador soviético Jacob Malik comentó que todo se trataba de “ayuda fraterna” en contra de las “fuerzas antisociales”.

Al día siguiente diez países condenaron la intervención y solicitaron una retirada inmediata, tres se abstuvieron de votar, mientras que la URSS (que tenía poder de veto) y Hungría sostuvieron que estaban en lo correcto al ocupar Praga.

Con los dirigentes checoslovacos cautivos (y el presidente Alexander Dubcek llevado a la fuerza a Moscú) no se podía hacer mucho. La delegación canadiense pidió que un representante de Naciones Unidas fuera a Praga para liberarlos y llegara a un acuerdo. Sin embargo, la URSS nombró a un nuevo representante de Checoslovaquia y lo envió a desacreditar la solicitud del Consejo de Seguridad.

A nadie le pareció sospechoso que de un día para otro cambiara la administración y dijera cosas tan contradictorias. Por evitarse un problema con la URSS, la ONU se hizo de la vista gorda sobre el incidente y se desentendió de la zona.

Conflicto palestino-israelí

Todo va mal ahí. Desde el inicio, la instauración del Estado de Israel fue producto de la culpabilidad que sentían los ingleses tras el genocidio de la Segunda Guerra Mundial y de la necesidad de evitar que una zona de influencia soviética se instaurara en Medio Oriente (entre otras cosas, zona estratégica para el petróleo y el comercio). Nadie tomó en consideración que, justo el cachito de Tierra donde iban a purgar sus culpan era la zona más importante para las tres religiones monoteístas. Y que ya había gente viviendo ahí.

¿Qué consecuencias trajo que la ONU aceptara a Israel como Estado? La masacre de Munich, guerras en Líbano y la ocupación de Cisjordania, por mencionar algunas. Además, del no respeto del gobierno israelí por las fronteras establecidas en 1967 y la nulificación de Palestina a nivel internacional (hasta 2012, al menos).

Justo es decir que Israel se ampara en que Estados Unidos lo necesita ahí, pero al ser misión de la ONU salvaguardar la paz, la falta de resoluciones que ha dado no deja de considerarse un fracaso.

Crisis de los Misiles, Vietnam y demás conflictos periféricos durante la Guerra Fría

“I wanna know, have you ever seen the rain coming down on a sunny day?”, esa canción de Cleedence Clearwater Revival refiere a las bombas que Estados Unidos lanzó sobre Vietnam en la guerra y ejemplifica claramente el rol de Naciones Unidas: ninguno.

Durante los primeros días de todos los conflictos relacionados con la Guerra Fría y los Estados colchón, la organización condenó lo que ocurría pero no tuvo un papel enfático para resolver el conflicto. Fue como el niño que no quiere jugar en la clase de deportes y se guarece en una esquina para que no le toque ningún pelotazo mientras hace acto de presencia.

La ONU pasó lista en la Crisis de los Misiles y en la Guerra de Vietnam, pero no tuvo un rol destacado en eso de “buscar la paz”. O quizás buscaba la paz con Estados Unidos, país al que históricamente le ha importado poco menos que nada lo que se vote en el Consejo de Seguridad.

Operación Fuerza Aliada

Así se le conoció a la funesta operación de la OTAN para bombardear Yugoslavia en 1999. Una vez más, los países implicados decidieron que era mejor pedir perdón que permiso y no dijeron ni agua va.

Muchas agrupaciones y personalidades como Noam Chomsky condenaron el ataque por considerarlo una violación a la Carta de las Naciones Unidas y, por tanto, un crimen de guerra. Pero la ONU, madre condescendiente con sus hijos, no dijo esta boca es mía durante todo el conflicto.

Iraq y Afganistán

Y aquí, otra vez, la Organización de las Naciones Unidas aplicó la estrategia del Sumo Pontífice y condenó la invasión de Estados Unidos a Medio Oriente para luego irse a hacer quién sabe qué. Lo cierto es que casi nadie estaba de acuerdo con que se bombardeara un país porque había armas de destrucción masiva imaginarias. Obviamente, medio mundo estaba conmocionado por el atentado a las Torres Gemelas, pero eso no validaba una invasión porque “puede que aquí estén los terroristas”.

El costo de este fracaso de Naciones Unidas todavía no deja un saldo final. Ya van más de diez años de conflicto bélico e inestabilidad interna que, entre otras calamidades, mantienen a Afganistán como el país de mayor mortandad infantil en el mundo.

Eso sí, sus reportes de UNICEF le quedan preciosos …

Éstos son sólo algunos ejemplos de ocasiones importantes en que la ONU fracasó en su misión de resolver conflictos internacionales. Nadie niega que en otras ocasiones haya favorecido el diálogo entre naciones o, en verdad, se haya dedicado a generar condiciones de justicia para combatir otra suerte de problemas, pero eso no lo es todo. Hoy, día de su 68 aniversario, convendría recordar que para un organismo de tanto peso a nivel mundial, no ser consistente con sus acciones y no ejercer su poder (o ser complaciente) se traduce en un fracaso no sólo para la institución sino para la humanidad.

(Fuente: http://www.lahojadearena.com/; visto en https://desmontandoababylon.wordpress.com/)

LOS ACTORES, ESOS NUEVOS "REFERENTES MORALES"


Pastores de almas, reunidos en rebaño

Los actores en Occidente se han convertido en referentes morales: son, de hecho, los nuevos moralistas. En España los Premios Goya fueron noticia durante muchos años no tanto por las películas que premiaban, como por los discursos y las consignas que repetían todos al unísono durante la ceremonia. Eso ocasionó un divorcio entre parte del público y la industria que todavía hoy se mantiene en buena medida. Desde aquel gran desencuentro los actores españoles se contienen más y sólo los muy descolgados, tipo Willy Toledo, perseveran en el papel de Savonarola ante la indiferencia general.

Lo que no han perdido es esa actitud de guías morales de la sociedad. Cabría preguntarse por qué se han transformado en una suerte de clérigos dispensadores de bulas e implacables castigos para quien se aparte del dogma. O, mejor dicho, por qué se lo hemos consentido.

La suprema "performance": interpretar el papel de ingenieros
de almas. El mundo entero es un escenario, y los expertos en
el arte de fingir lo han tomado para fingir verdades
A fin de cuentas un actor no es nada especial. Es un profesional de lo suyo que dispone de un conocimiento de los problemas del país similar al de otras profesiones, muchas veces incluso notoriamente inferior. Nadie se preocupa de la opinión de los actuarios de seguros o los ingenieros de caminos sobre tal o cual tema de política internacional. Lo que el colegio de odontólogos diga sobre la crisis de los refugiados o sobre la deuda externa en el Tercer Mundo no interesa a nadie, ni siquiera a los odontólogos. Pero, curiosamente, si eso mismo viene de la Academia de Cine abre los informativos y se convierte en tema candente en las redes sociales.

Quizá sea porque los actores están ahí, visibles, pero también lo están los economistas o los abogados y nadie les toma demasiado en serio, al menos como preceptores morales. No creo que sea por la visibilidad, o no sólo, sino por la materia prima con la que trabajan: los sentimientos. Un artista apela a nuestros sentimientos, si es hábil consigue llegar hasta donde habitan y, si además es bueno, los remueve. El actor es el artista que está más a la vista, mucho más que un músico o un escultor, que se dedican en esencia a lo mismo.

Los grandes predicadores, premiados con una estatuilla que
representa a un sordo. Una paradoja deliciosa.
En definitiva, los actores son mercaderes de sentimientos. Y está bien que así sea porque la vida sin arte no merecería la pena. Pero antes podía disfrutarse de su trabajo, pero carecían de autoridad moral. ¿Por qué ahora la tienen? Tal vez porque hemos elevado el sentimiento a la categoría de bien absoluto. Si lo sentimos es necesariamente bueno y, por lo tanto, es legítimo que esos sentimientos pasen por encima de las razones.

En una sociedad audiovisualizada hasta la náusea, que echa el día delante de una pantalla y padece una infantilización progresiva, sus popes no podían ser otros.

(Artículo completo en https://disidentia.com/)


El bosque sagrado y sus sueños de diseño: la reserva espiritual de Occidente

Esta sorprendente asunción de la función de sermoneadores públicos que el autor del artículo señala en la Academia del Cine Español se ve maximizada en un dorado Hollywood que ha servido de trampolín a la escena política, otro ámbito de manipulación de las masas, a mercaderes de emociones cuya imagen ha promocionado, ya sea hacia el poder municipal (Clint Eastwood), regional (Arnold Schwarzenegger) o nacional (Ronald Reagan).

La reciente ceremonia de los Globos de Oro ha sido más un muestrario del nuevo "maccarthismo" misándrico, con su conversión de graves acusaciones (que deberían ser presentadas -y probadas- ante los tribunales) en un espectáculo festivalero, su aparente unanimidad femenina (bajo coacción) sobre la alfombra roja y la exigencia del movimiento "Me too" a las actrices de acusar a algún poderoso de acoso como peaje para ser reconocidas por unos medios rendidos a la propaganda feminista y obtener el carnet de mujer empoderada, cuando muchas de esas actices tan reivindicativas hoy pasaron por el aro de los favores al productor rijoso de turno, lo cual no las convierte en víctimas (tuvieron elección), sino en cómplices, algo que Caterine Deneuve, actriz conocedora del trasmundo de la farándula, y ajena a los complejos del pensamiento único disfrazado de progresismo, ha denunciado enérgicamente.

Que estés indignado no significa que tengas razón: Seal y Ja-
mes Woods han tenido las narices de contradecir el hipócrita
discurso de la hasta ayer encubridora Oprah Winfrey
De golpe, carreras como las de Harvey Weinstein, Kevin Spacey o Woody Allen penden del hilo del dictamen de la masa indignada, sin concedérseles la posibilidad de defensa o justificación (pese a que, en el caso del último, la justicia le exoneró de los vengativos cargos presentados por su ex-pareja Mia Farrow).

Los varones, como dicta el sensacionalismo del feminismo talibanista, son culpables por principio, mientras que las mujeres que se avinieron al chantaje sexual son víctimas de abuso machista sin más (obviando que el principio de consentimiento, aunque viciado, existió en numerosos casos). La "caza de brujas" del nuevo puritanismo hace de la acusadora la voz de la razón, y de la acusación un hecho que no necesita ser respaldado por evidencia, indicio o prueba alguna. Justicia popular en estado puro.

Y no deja de ser paradójico que la nueva encarnación de las mitológicas Furias pretendan erigirse en paradigma de la superioridad moral a la par que los creadores masculinos se vean objeto de actitudes tan demagógicas como la de Natalie Portman al anunciar a los directores nominados a la próxima edición de los Oscar recalcando su condición de hombres en términos de acusación: el hombre es, por principio, una encarnación de la bajeza moral y la primacía del instinto. El valor artístico de sus creaciones pasa a un plano secundario. Solo la consabida cuota de género dignificará unos premios que de repente se desvinculan de aquello que deberían reconocer.

James Mason, Sue Lyon y Shelley Winters en la turbadora
adaptación de la novela "Lolita" que realizó Stanley Kubrick.
Distanciándonos un poco del endogámico mundo del cine, una mirada a la biografía de grandes artistas del pasado nos revela que muchos no fueron precisamente unos modelos de virtud: en unos Celine, Marlowe, Caravaggio, Cellini, Wagner, Quevedo, Diego Rivera o Carlo Gesualdo se dan cita la brutalidad, la misoginia, el antisemitismo, la deslealtad y hasta el canibalismo, lo que no obsta para admirar la fuerza, profundidad y sugestión que produce su obra. Hoy en día, en que se pretende censurar la "Lolita" de Nabokov y pronto veremos cuestionada la Alicia de Lewis Carroll por peregrinos motivos, corremos el riesgo de que una nueva inquisición iconoclasta nos prive del goce de obras que, pese a la reprobable personalidad de sus autores, son testimonio de la grandeza estética que el ser humano puede alcanzar.

Es legítimo admirar la filmografía de Roman Polanski y detestar a su autor, como lo es admirar la pintura de Merisi y deplorar los crímenes en que incurrió el pintor. Exigir un certificado de intachabilidad a los artistas puede ser discutido, pero extender a su obra, que por definición una vez producida adquiere existencia autónoma, el mismo rigor con que analizamos la vida de los creadores solo puede privarnos de un rico y diverso patrimonio cultural cuya pérdida resultaría desoladora.

(posesodegerasa)

sábado, 27 de enero de 2018

AUTOCENSURA Y CORRECCIÓN POLÍTICA



Quizá en alguna conversación con amigos o conocidos, tras exponer algún argumento haya escuchado la respuesta fatídica, casi como un susurro: “eso es verdad… pero no se puede decir”. ¿Puede existir algo más absurdo y aberrante que no poder decir la verdad? Vivimos en una sociedad donde sólo lo políticamente correcto puede pregonarse públicamente. Pocas veces la verdad. ¿Por qué se difunden con tanta facilidad las ideas más absurdas? ¿Por qué casi todo el mundo acaba pensando de la misma manera, como si de clones se tratase? ¿Que impulsa a intelectuales e informadores, ésos que tienen la obligación moral de actuar como conciencia crítica de la sociedad, a autocensurarse de forma tan vergonzante? ¿Qué mecanismo mantiene atadas y amordazadas a muchas mentes pensantes, encerradas en la mazmorra de la corrección política? La clave se encuentra en dos términos fundamentales: manipulación y miedo.


El ciudadano común no establece sus criterios sobre cualquier tema buscando toda la información disponible y procesándola exhaustivamente. Casi todo el mundo descarta este método por el elevado coste, esfuerzo y preparación que requiere. Por ello, a la hora de posicionarse ante cualquier asunto la gente suele recurrir a reglas heurísticas, procedimientos prácticos de carácter intuitivo, puros atajos capaces de alcanzar una conclusión con muy poca información. Una de las reglas heurísticas más interesantes es la que los latinos denominaron el "argumentum ad populum", mientras los anglosajones se dieron el gusto de llamar "bandwagon effect". Se trata de ese mecanismo que impulsa a muchas personas, gregarias por naturaleza, necesitadas de la aceptación del resto o, simplemente, perezosas para elaborar su propio criterio, a adherirse a lo que piensa la mayoría, a apuntarse al caballo ganador. Si los demás creen algo … alguna razón tendrán.



Por ello, las encuestas de opinión poseen una enorme capacidad manipuladora: pueden persuadir a mucha gente de la mayor atrocidad simplemente haciéndoles creer que eso es lo que piensa la mayoría. Así, cualquier idea, por falsa y perniciosa que sea, la mayor insensatez, la más colosal majadería, se convierten en dogma de general aceptación tras ser repetidas y repetidas por los medios. Por ello, no siempre las encuestas de opinión tienen un propósito inocuo, mucho menos bondadoso. A veces, su objetivo no es ilustrar sobre la sensibilidad social sino modificar los criterios del público, modelar la forma de pensar de la gente. Los medios, especialmente las televisiones, ejercen una influencia superlativa, con múltiples e insondables vías para la manipulación, tanto más eficaces cuanto más carente de principios bien asentado se encuentre la población. Y muy eficaces cuando se aplican a una población carente de principios y criterios asentados.

Pero para lograr una generalizada autocensura, para generar dogmas y tabúes, no basta con fomentar una determinada manera de pensar: es necesario infundir temor. En La Espiral del silencio (1977) Elisabeth Noelle-Neumann explicó los mecanismos psicológicos y sociales que fomentan la adhesión a los dogmas. Los sujetos son mayoritariamente cobardes e inseguros, necesitan la aceptación del grupo, un sentido de pertenencia. Muchos renuncian a su propio juicio, o evitan exponerlo en público, si no coincide con el que perciben mayoritario. Callarán, o abrazarán los planteamientos opuestos, para no sentirse aislados, rechazados por el resto, contemplados como herejes. Algunos, incluso, mantendrán dos criterios contradictorios, una suerte de esquizofrenia: el suyo privado, vergonzante, reservado para su interior, y el mayoritario, ése que garantiza la aceptación de otros. Muchas personas todavía poseen una cierta conciencia de la verdad, pero mucha cobardía para reconocerla públicamente. Así, la espiral conduce a que las creencias percibidas como mayoritarias acaben siéndolo realmente. Por este motivo, los medios de masas, especialmente la televisión, difunden con tanta facilidad argumentos sectarios, absurdos, tergiversados, propagadores del miedo.

Romper la espiral de la autocensura

Todavía peor, en sistemas cerrados, de acceso restringido, en los que no se asciende en la escala social o se encuentra un buen trabajo por el mérito o el esfuerzo sino por los favores o las relaciones personales, el miedo se multiplica. Decir la verdad, hablar abiertamente con honestidad, denunciar las injusticias, puede implicar perder favores, contactos, envidiables puestos o, en el caso de los intelectuales, golosas subvenciones. Allí donde impera la injusticia es peligroso tener razón. También desaparece el incentivo para la excelencia intelectual, para formar y estructurar adecuadamente el cerebro, esa costosa y esforzada labor que lo prepara para ejercer el pensamiento crítico, lógico y racional. Por eso existen demasiados sujetos que creen saberlo todo por repetir las consignas políticamente correctas escuchadas en televisión.

Ahora bien, cuando un puñado de personas supera el miedo, se lanza a decir o a escribir abiertamente lo que piensa, cuando osa romper los tabúes, poner en tela de juicio los mitos… todo comienza a cambiar. Si el desafío a la corrección política se realiza con convicción, sin temor, medias tintas, complejos ni disculpas, si se aportan argumentos profundos, coherentes y racionales, las nuevas ideas despiertan a quienes albergaban la verdad latente. Comienza a disiparse el miedo y la nueva corriente va ganando adeptos a medida que muchos se convencen de que será mayoritaria en el futuro. El círculo virtuoso quiebra la espiral de silencio: cada vez más individuos pierden el complejo pues se sienten acompañados. Y un creciente número comienza a mofarse de la absurda corrección política, del oscurantismo imperante, hasta que éste acaba sucumbiendo. El proceso puede ser lento, pero no hay muros suficientes para encarcelar permanentemente a la razón.

Para evitar la degradación social, para prevenir lo que Hannah Arendt llamó la banalización del mal, no permanezca nunca callado por miedo al qué dirán. Muéstrese siempre crítico, desconfíe de las argumentaciones falaces, especialmente si son repetidas incesantemente por la televisión (de lo que vea en la pequeña pantalla, créase la décima parte). Manténgase firme, actúe de forma razonada y pierda el temor a lo que puedan pensar los demás. Y, sobre todo, no desaproveche la oportunidad de exponer sus argumentos con contundencia, de manera estentórea, cuando oiga aquello de: “eso es cierto pero … no se puede decir”.

(Visto en https://disidentia.com/)

GRAN PARTE DE LOS TRABAJOS CIENTÍFICOS SON UN FRAUDE


viernes, 26 de enero de 2018

¿QUIÉN HA PROPORCIONADO TANQUES AL ISIS?



El Estado Islámico está protagonizando una nueva ofensiva militar en Siria sin la coalición anglo-sionista haga nada para evitarlo.

La operatividad de este grupo terrorista, de cuyas atrocidades tenemos sobrada constancia, no parece ser una sorpresa para aquellos que no tienen el cerebro lobotomizado por la propaganda de los "mass media", esos medios sumisos al dictado del "lobby" militar-industrial de Occidente que se supone que lleva desde 2011 combatiéndole. 

Lo que sí es una novedad es que están utilizando tanques en esta nueva ofensiva.

Tanques que, lógicamente, alguien ha tenido que facilitarles.

¿Podría alguno de los portavoces del atlantismo explicarnos cómo es posible que una columna de tanques terroristas no sea identificada por los aviones de reconocimiento de la OTAN ni por sus satélites espías?. Sí, esos satélites tan sofisticados que se supone que podían hasta determinar si los milicianos iraquíes de la Guerra del Golfo se habían afeitado o no avistándolos desde el espacio, y que parecen poder determinar las peculiaridades faciales de un enemigo pero no su desplazamiento por un área de desierto absolutamente despejada a bordo de un carro blindado.

¿Alguno de esos mismos defensores de la propaganda oficial puede explicarnos. cómo es que ya hoy, en este momento, no están siendo bombardeados esos tanques de terroristas, los mismos terroristas que supuestamente asesinan en París o en Barcelona?



Y, siguiendo con las preguntas, ¿alguno de estos vasallos de la élite oscura puede explicarnos cómo es posible que decenas de países con los ejércitos más avanzados del planeta sobre el terreno de Siria no puedan ver una columna de tanques terroristas dirigiéndose a arrasar una ciudad llena de civiles inocentes?.

(Fuente: https://dondelaverdadnoslleva.blogspot.com.es/)

¿Alguien alberga todavía alguna duda de quiénes son las potencias que han organizado, entrenado, armado y lanzado sobre el terreno a esta jauría de asesinos que nunca han mordido la mano de E.E.U.U. o Israel, pero sí la de los países europeos contra cuyos ciudadanos han atentado? ¿A nadie le chirría asistir a cómo han hecho el trabajo sucio de la OTAN contra el gobierno sirio? ¿Hace falta algo más que su declaración de guerra contra Hamas para deducir que ISIS es el ariete de Occidente contra Irán y sus aliados, es decir, la línea defensiva de Isra-Hell contra sus enemigos externos?

Este blog ("Astillas de Realidad") publicaba hace casi tres años el siguiente texto "Sabemos que el ISIS es el brazo armado terrorista de la OTAN, armado y financiado por la CIA y el Mossad, y que en escenarios en los que E.E.U.U. no puede permitirse actuar abiertamente se encarga de sus enemigos, como ocurrió en Libia y como está sucediendo en Siria", algo que provocó comentarios hostiles de anónimos que discutían una evidencia justificada en al menos ocho entradas previas que, sencillamente, ignoraron. Algunos tardan mucho en sumar dos más dos, y hasta exigían al analista que publica esto "humildad" (leáse "ceguera", "seguidismo hacia la propaganda oficial" o, lisa y llanamente, dejar de usar la lógica). Hoy aquella afirmación que tanto escocía aparece respaldada por hechos incontestables.

¿Qué responsabilidad exigen los ciudadanos a sus gobiernos ante la evidencia de que son cómplices de los mismos que los asesinan en las calles?

Seguimos consumiendo información basura con obscena bulimia mientras la naturaleza putrefacta de todas las mentiras que nos suministran hace el aire irrespirable.

Pero, eso sí, las "fake news" son cosa de los medios alternativos.

(posesodegerasa)

DICCIONARIO FEMI-PROGRE



Recuerda: dar los buenos días es el primer paso para asesinarte. Des-
confía de las buenas maneras, la educación y el saludo ... detrás de to-
do varón correcto y caballeroso hay un feminicida

Para que los varones, esa sub-especie de diabólicos seres que violan, matan y violentan a las mujeres cada vez que tienen oportunidad (o que las violarían, matarían, etc. si la labor vigilante y justiciera de las feministas remitiese) comprendan de qué va la cosa, "Astillas de Realidad" acomete la altruista labor de facilitarles un mini-diccionario que pueda hacer luz en sus turbios y primitivos cerebros, al menos mientras se produce su higiénica, deseable e inevitable extinción, que solo traerá beneficios al orden social, la ecología y el equilibrio cósmico. O algo así. Lean, machirulos:

Macromachismo feminista: asumen que solo las se-
ñoras limpian los baños.
ACOSO: Todo lo que un hombre hace, y también todo lo que deja de hacer. La mera existencia del sexo masculino supone acoso hacia la mujer.

BRECHA SALARIAL: La que te causa tu esposa con el arma más contundente que tenga a mano cuando no justificas la entrega de hasta el último céntimo que has ganado.

CENSURA: Proceder que evita el tener que debatir sensata y racionalmente, algo de lo que el feminismo huye como de la peste, dado que el acallar toda voz discrepante es mucho más cómodo que contestarla. Lo que las feministas exigirán para este blog o para cualquier otro que reproduzca estas líneas: "cerrar, prohibir, callar y encarcelar".

CUOTA DE GÉNERO: Forma de sexismo institucionalizado que considera que para cubrir determinados puestos laborales es más importante ser mujer que estar capacitado. Modo de combatir el sexismo con más sexismo.

DISCRIMINACIÓN POSITIVA: La discriminación injusta y abusiva de toda la vida, pero vista desde el lado de l@s beneficiari@s.

EMPODERAMIENTO: Proceso que lleva a las mujeres a liberarse, sobre todo de las consecuencias de sus actos. Infantil y caprichosa actitud de irresponsabilidad. "Hago lo que quiero, y las quejas al maestro armero".

Tremendismo informativo: los casos dudosos o aún investiga-
dos son incluidos en las estadísticas para presentar la violen-
cia machista del modo más alarmista posible (pinchar sobre
la imagen para aumentarla)
ESTADÍSTICA: Ciencia rigurosa y exacta que de ser conocida por las feministas evitaría falacias como sostener que todo hombre es un posible violador solo porque un porcentaje ínfimo de hombres lo sea "de facto".

FEMINAZI: Término despectivo que degrada a una ideología que se pretende legítima y sensata, al presentar a los nazis como fanáticos irracionales.

FRIDA KAHLO: Pintora mejicana desequilibrada, bisexual, desaseada y con bigote que el feminismo ha elevado a icono pese a que se pasó toda su vida llorando las infidelidades de un gordo, borracho y pervertido depredador sexual que hasta se acostaba con su hermana.

GALANTERÍA: Intolerable conducta machista que repugna a toda mujer que no es objeto de ella.

HETEROSEXUALIDAD: Única posibilidad de que la unión de dos personas tenga éxito reproductivo. Rechazada por quienes se odian a sí mismos, dado que es lo que ha permitido su existencia.

Coherencia a borbotones: el feminismo es
igualdad, el feminismo no es igualdad. En
realidad, el feminismo es "igual da"
HUMOR: Lo primero que toda mujer empoderada, sujeto transgénero, aliado o afín a la ideología feminista ha de tirar por la borda. Para ser tomado en serie hay que ser serios, leñe.

IDEOLOGÍA DE GÉNERO: Pretensión de que, porque te creas la reina de Saba, todo el mundo te tiene que hacer reverencias.

LENGUAJE INCLUYENTE: Tontuna obsesiva que sexualiza la vocal final de muchas palabras, convirtiendo la "a" en exclusivamente femenina y la "o" en exclusivamente masculina, y que llevada a sus últimas consecuencias debería llevar a ciert#s person#s a calificarse a sí mismos de "atletos", "guardios civiles", "guardametos", "poetos", "centinelos", etc., creando a l@s hablant@s numerosos "problemos".

LIBERTAD DE ELECCIÓN: Posibilidad de la que debería gozar toda mujer, salvo que su elección sea rechazar el feminismo

MICROMACHISMO: Conducta machista perpetrada por hombres de escasa estatura.

MISOGINIA: Odio a las mujeres. Conducta generalizada -precisamente- entre las mujeres.

PENNE: Forma obscena y heteropatriarcal dada por los cocineros italianos a cierta pasta para humillar a las mujeres al convertir el acto de comerla en una felación simbólica.

SEXUALIZACIÓN: Proceder machista que se desencadena cuando una mujer exhibe sus encantos físicos o, directamente, se despelota para protestar contra los supuestos privilegios masculinos y va uno y la mira, lo que supone violencia. Paradójicamente, ignorarla también supone violencia (recuerda: la mera existencia del varón es violenta). Si la mirada es directa y prolongada, nos encontramos ante un caso de "hiper-sexualización".


SORORIDAD: Sumisión del movimiento feminista a los dictámenes que emanan del magnate George Soros, uno de los principales promotores de la ingeniería social encaminada a dividir la sociedad contra sí misma enfrentando a los sexos uno contra otro.

(posesodegerasa)